Detectar la dislexia a tiempo es fundamental para el progreso académico de los niños/as. Los expertos coinciden en que cuando se diagnostica entre los cinco y seis años, su evolución es mucho más positiva

Leer a trompicones, confundir las letras, escribir las letras desde otra perspectiva o no entender las horas del reloj son algunos de los síntomas de la dislexia. La dislexia es un trastorno de lectura que causa problemas cognitivos y ralentiza el aprendizaje en niños con un coeficiente intelectual normal.
Las estadísticas indican que entre un 10 y un 15 por ciento de la población escolar podría tener dislexia, lo que significa que en cada aula de educación primaria puede haber entre dos y tres alumnos con este problema. Además, según los últimos estudios, trastornos de aprendizaje como la dislexia, se encuentran tras el 65% de los casos de fracaso escolar.

Sin embargo, las asociaciones de padres con niños disléxicos afirman que el profesorado no tiene la formación suficiente como para detectar el trastorno. En la mayoría de los casos, la falta de información y formación en la materia, les lleva a afirmar que el bajo rendimiento escolar del niño se debe a su carácter; vago, revoltoso, inmaduro y poco trabajador. Por eso, en muchos casos, un niño con dislexia ha llegado a ser diagnosticado a los 12 años, cuando los expertos coinciden en señalar que cuando se diagnostica entre los cinco y seis años, su evolución es mucho más positiva, porque el retraso no es aún pronunciado ni ha habido discriminación.

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